"Cara de viejuno. Cuerpo de jovenzuelo. ¿Quien sera?
¡Es Cabezadeabuelo!"

Hola pequeños Guardenitas.

Este es mi primer articulo en este nuestro espacio comun asi que me gustaria que fuese un poco especial. Evidentemente la primera vez que haces algo es tambien la unica, la unica primera vez. Quiero decir que esta es la UNICA vez que puedo escribir por PRIMERA vez. De acuerdo, suena un poco confuso, pero asi os vais acostumbrando a lo que os puede esperar en esta sección.

Como es mi primer articulo, y la Guarde es mucho mas grande de lo que parece, para todos aquellos que no me conozcais os contare un poco sobre mi y sobre como termine sucumbiendo a los magneticos encantos de un vulgar pasillo peatonal entre una guarderia y un colegio.

Mi nombre es Diego Cabezuelo. Tambien atiendo por: "Diegal, Diegales, Diegador, Diegosao, Diec, Cabechuelo, Cabechurchil, y por supuesto: Cabezadeabuelo". Este curioso y apropiado mote me lo puso el Taboada hace dos o tres años, y me encanta. Cumple todos los requisitos de un buen mote, suena bien, es una ingeniosa y efectiva modificacion de mi apellido, y hace una sutil referencia (bueno, quiza no tan sutil) de mi condición. Si, muy a mi pesar, tengo cabeza de abuelo. Pero no entrare en mas detalles sobre el mote, os avanzo que proximamente tendremos una seccion exclusivamente dedicada a explicar el origen de los motes de los habitantes de la Guarde. Permaneced atentos.

Volvamos a mi historia en la Guarde. Mi primera toma de contacto con un habitante de tan destacado lugar fue cuando yo tenia unos 12 años. Ese no fue un buen curso, suspendi bastantes y mis padres decidieron apuntarme a una academia de verano sita en el Copima que todos conoceis. Asi que, mientras la mayoria de niños estaban bañandose en la piscina, yo tenia que coger la bici por la mañana e ir a unas interminables y aburridas clases. Con un calor sofocante y rodeado de la gente que con tanto empeño habia evitado durante el curso: Macarras de patio, robabocatas, hacedores de yuyus faroleros, jovenes pre-delincuentes apedreadores de perros. Chavales cuasi-retrasados con menos luces que el camerino de Stevie Wonder, tiernos infantes cuyos padres se conformarian con que sus hijo tuviesen un coeficiente intelectual de dos cifras.

Entre toda esa chusma yo me sentia mas fuera de lugar que el Raul en la NBA, y me autopronostique un tedioso verano. ¡Pero alli mismo!, entre torvas miradas y adustas expresiones vi un rostro angelical de rubios cabellos y mirada limpia. Me dije a mi mismo: "Vaya, este chaval no tiene pinta de macarra, y no parece tan estupido como los otros. Quiza haya un poco de esperanza para mi despues de todo". Y asi fue.
Ese amable pre-puber salvó un poco prometedor verano. Hizo menos aburridas unas interminables mañanas de agosto. Consiguió que las clases pareciesen un poco menos agobiantes. En definitiva. Fue mi amigo.

Todos los niños le llamaban Julio, por Julio Cesar. Unos cuantos le llamaban pricesita, los dos motes referidos a su melenita a lo Luke Skywalker que todos los mayores de 25 años hemos llevado alguna vez. A mi se me presento como Carlos. Y hasta el dia de hoy todos le llamamos Charly.
Si, amigos y vecinos, esa fue la primera vez que el Charly y yo ibamos a clase juntos. Pero no fue la última. Dos años despues volvimos a coincidir en la misma academia. Y, ¡Oh,sorpresa! en el instituto, con diecisite hormonados años, el primer año que repetí, alli me lo encontré. El Bueno de Charly, esta vez con pintas de jevi trasnochado pero con la misma cara de buen tipo que yo recordaba.

Ese fue el comienzo. El resto, como suele decirse, ya es historia.

Tras este emocionante flashback que me ha transportado a tiempos mejores (el porraco que me fumao mientras lo escribia tambien ha ayudado lo suyo, no os vayais a creer) voy a despedirme temporalmente de vosotros, mi primera intencion era explicar en que iba a consistir mi seccion pero, como siempre, me voy mas por las ramas que Tarzan.

Dejare las explicaciones para otro dia, acabo de mirar el reloj, son las 23:30.
Me voy pa la guarde.

Diego Cabezadeabuelo