Estaban de nuevo sobre la pista de la Comunidad y con dos espías en sus filas: Oswell y Mr Boinen.
“Estos arbolicos me suenan, no hemos pasado ya poraki?” – Comentó el enano Molino (siempre dando la brasa, aunque esta vez, sin que sirva de precedente, con más razón que un santo).
“¿Quien cohones ha dejado ir primero al cegato de Carles?” – Excalmó Tawá.
Los ojos de CabezadeAbuelo se pusieron como un par de huevos cocidos, salpicados por hilillos rojos, le hacía mella la falta de hierbaja en su organismo. No dudó en emprenderla a patadas con el elfo cegato de Carles. A lo que se unió el resto de miembros de la Comunidad.
“¡¡La Comunidad unidad, es la Comunidad que patea unida!!” – jaleaban una y otra vez esta panda de heroes... ¿todos? No, Pocho el tuerto estaba ausente, así, con la babilla cayendo de su boca entreabierta, pensado en tontunas e inventícos...

Tras un festival de patadas, dormilones, piquetes y demás caricias, se apaciguó el ánimo...

“Ffhmmffmfmf puaf puaf” – dijo Carles mientras escupía dientes.

Plaf!!!!

“Aprende a hablar, cacho cabrón!!!” - Grita el Molino tras darle un bofetón, asing con la mano abierta, al elfo cegato. Sus últimos dientes cayeron como budas gigantes en suelo talibán.

Ya sin dientes en la boca, Carles propuso que visto como estaba el patio lo mejor sería buscar alguna forma de fumarse un poco de hierbaja porque sino acabarían matándose entre ellos...

“Un poco de hierbaja, por favor” - murmuró Pocho el tuerto. Al tiempo que sostenía en sus manos lo que parecía un cinturón de cuero enrollado sobre si mismo y con una forma cónica. Faltó tiempo para que aquel artilugio estuviese lleno de hierbaja y hechando humo... el primero en probar tan oportuno invento fue el CabezadeAbuelo que indudablemente era quien mas lo necesitaba. Un humo densiiiisimo salió de su garganta e instantáneamente cayo al suelo, desmontando el invento del Pocho, mientras el cinturón de desliaba sobre si mismo un ‘clinc’, ‘clinc’, ‘clinc’... sonó

“¿Estas loco?” gritó Carles – agarrando de la pechera al Pocho que seguía ahí ‘atontao’, en su linea.

“A inalado humo a través de la moneda única, solo la medicina de Sáulman el Blanco podrá salvarle” – sentenció Marlon.

Creo que deberíamos dividirnos, prosiguió el Invisible.

Así la Comunidad se dividió en tres; Por un lado Pocho, Luigi y Marlon seguían camino de los Cortados, por otro Tawá y Carles llevaban al CabezadeAbuelo al Cerrillo, tierra de Sáulman y su ‘Hermandad del Kali’ y por último Bartolomathew y Molino fueron en busca de papelillos de fumar al Bosque Asturiano para luego reunirse en los dominios de Sáulman con el resto de compañeros.

Las leyendas hablaban de extraños seres que habitaban en los bosques Asturianos. Esta zona se repartía entre los Sucios Hippies y los Zerdos Bakalas. Ambos consumían papel de fumar a mansalva así que era tarea fácil encontrar ese preciado papel en aquel bosque, fácil incluso para nuestros amigos Bartolomathew y Molino, rey de los enanos. Aquella noche, el bosque Asturiano estaba muy concurrido, hacia una noche buenísima para salir a endrogarse con los amigos. Así pues, nuestros amigos encontraron a un grupo de Sucios Hippies que fumaban de un gran canuto.

“Buena gente, aquí mi compañero y yo estabamos buscando unos papelillos de fumar, si ustedes fuesen tan amables...” - dijo Bartolomathew.

“Eso está hecho, pero antes, quedaros aquí a compartir este magno tulio” dijo uno de los Sucios. Como, de buen nacido es saber ser agradecido, nuestros amigos aceptaron tan apetitosa oferta.

Estando sentados en el corrillo de Hippies el Molino escuchó una voz que decía “últimos capítulos de Lost, me los quitan de las manos”, cuando se dió la vuelta una figura diminuta corría entre los matojos. Molino sin pensarlo dos veces siguió a tan extraña figura hasta llegar a un oscuro lugar. De la oscuridad salió una luz. Era el reflejo de la luna en la calva de Molonko, Caballero Farolillero sanguinario donde los halla, al verle Molino manchó sus gallumbos de mierda, mierda que no llegaba a gotear por los pantalones debido a que este personaje llevaba puesto unos bombachos a lo McHammer y tol cagao se le acumulo a la altura de los tobillos, con eso encima se dio la vuelta e intento salir corriendo pero el peso de su cagada le hizo caer. Frente a él Luisico y Txomín enrollaban sus peonzas. La Carnicera del Txoteras fue letal y golpeó con violencia el cráneo de nuestro amigo rosado. Un chorro de sangre le dio sabor a la noche... "¡¡¡¡ Sangre, sangre !!!!" gritaba Molonko entusiasmado. Las peonzas empezaron a caer sobre el cuerpo muerto del rey enano y sus bailes finos y elegantes salpicaban el lugar de sangre...

Mientras Bartolomathew, sentado en el corrillo con los hippies vió que el ambientecillo se estaba enrareciendo, los Sucios Hippies se abrazaban y hacian cosasdesas de hippies, Bartolomathew, acojonado (no es para menos) buscó con la mirada a su apañero enano (en parte porque pensaba que ya estaría con el culo en flor, en parte para salir hechando ostias de alli con el...), pero su compañero ya no estaba....