Mirando las movías de "cuentos Guarderiles" me dao cuenta deque había uno sin acabar.Pancho.Cuento que pue ser mu apto pa filmar y paltilse el pesho.Us cedo los dereschos, cineastas guarderiles.
.....Así permanecía La Pedriza inmaculada al paso y castigo del Ser Humano. El hielo y sus paredes verticales bastaban por guardarla por siglos.
Y en el transcurrir de esos siglos, Madrid crecía y ensuciaba, engordaba y tornaba en desierto allá hasta donde tuviera alcance. Sus entranyas parían cada vez más eficaces destructores, capaces de conquistarmar y aire; y, desde la proliferación de los decathlones, las tiendas de montanya con mazo de movidas de oferta, y la expansión de los deportes alpinos hasta las clases más rastreras; también paría, como decimos, a audaces hombres cuyo sino no era otro que la conquista de lo vertical.
Estas personas de barrio bajo, explotados a diario en polígonos industriales, vivían únicamente para el fin de semana, cuando se ocupabanen escalar todas y cada una de las paredes de La Pedriza.CAda 5 días conducían a las eternas rocas miles de ellos, formando pequenyos grupos autotransportados.
Uno de estos grupos llegaba cada viernes al anochecer dispuesto a mancillar el silencio legendario de las montanyas, a ensuciar con su asqueroso R5 el aire fresco de pinos y arroyos...
Era un grupo de montanyeros aguerridos, hombres que no conocían los miedos de sus ancestros.Pero la montanya, celosa de su aire puro y sus parajes de ensuenyo, debía seguir produciendo mitos, duendes y monstruos para alejar incluso a hombres de este calibre.
Una noche, el grupo de cinco había ascendido hasta un primer campamento situado a no mucha altura. Tenían por costumbre pernoctar allí para continuar la ascensión recién despuntado el alba. A la cena se narraban leyendas que, si antes hubieran aterrado, ahora no eran más que historias para conciliar el suenyo.SE hablaba de Pancho, un eremita que habitaba desde hacía décadas en La Pedriza, del que se dice fue un ex-montanyero y ex-soldado de élite, pero un antiguo desamor le llevó a hacer de la fría roca y los oscuros bojques su morada. Narraba Dani, el cuenta-cuentos del grupo, como Pancho había aprendido a cazar jabalíes con lanzas fabricadas a partir de ramas, o como se cosía sus propias heridas en carne viva, utilizando agujas de hueso y tendones de cabra. Vestía las pieles de los animales que él mismo despellejaba con piedras afiladas, y se hacía acompanyar siempre de un fiero doberman del que se dice había perdido la cabeza hasta el punto de no distinguir entre hombres y presas.
QUien ha visto al hermitanyo cuenta que su rostro se ha cubierto completamente de pelo, que es capaz de ver en la oscuridad, y que aulla encaramado a una roca en noches de luna llena.
Mientras Dani hablaba, comenzó a escucharse un murmullo...Era una antigua canción de guerra:"Soy el novio de la muerte..."! La historia cesó, y la voz se iba haciendo cada vez más nítida. Sudor frío y caras pálidas. El himno de la Legión resonaba en la roca, como si viniera de todas partes... Un arbusto cercano comenzó a agitarse, y dentro algo olfateabea frenético...-Adolf! <hics< Ven aquí, Adolf, deja tranquilos a esos chicos!! Me cagon la puta que vengas!! Puto perro... os ha molestao, chavales?Vaya nochecita, que frío, q no?Conyo! Tenéis Mahou!
LOs ojos de los rudos montaneros abiertos como platos, vigilan cada movimiento del extranyo, que se sienta y termina el litro de cerveza de un trago...
-Tenéis un cigarrito?
Ninguno responde.EStán petrificados ante la espeluznante visión del barbudo sentado junto a ellos. Finalmente el más valiente responde:
_ejque sólo nos queda uno pa un porro, y...
Sùbitamente, el extranyo se levanta, y aparta de sí la botella de una patada:- será posible!! Qué cabrones!!y además tienen porros!<hics> Esto no se le hace a Pancho, poque yo...!
Entre gritos y amenazas, pancho comienza su camino abajo, directamente hacia unos enooormes zarzales de 2 metros de altura. -Vámonos Adolf! Pero ésto no se queda así! Yo de vosotros me iría, porque aquí no va a pegar ojo ni Diosh!
Intentan avisarle delpeligro de las zarzas:-Por ahí no, que se pincha!
-Cómo que por ahí no! Yo soy Pancho y voy por aquí porque yo soy yo!(ruido de arbustos zarandeados) .Increíbemente, el hombre desaparece atravesando los zarzales. Acto seguido, el grupo decide, por unanimidad, pasar la noche en el R-5.
Una vez los 5 fuertes, aguerridos montanyeros respiran a salvo en el interior del coche, alguien comenta:-Podemos abrir una rendijita la ventana? Esque con los 5 aquí metíos, aquí no se pue respirar...
-Estás loco?!Quieres que Pancho meta una cervatana por la ventana y nos dispare dardos envenenados??(efectivamente.la porreína le hace a uno paranoico).
Y una vez más, La Pedriza ha sabido crear nuevos mitos para mantener a raya hasta al más valiente...
Boina.